lunes, 10 de febrero de 2014

Madame Bovary de Gustave Flaubert



Madame Bovary es una novela escrita por Gustave Flaubert. Se publicó por entregas en La Revue de Paris desde el 1 de octubre de 1856 hasta el 15 de diciembre del mismo año; en forma de libro, en 1857.
El origen del realismo, movimiento de la segunda mitad del siglo XIX, se encuentra intrínsecamente ligado a la novela épica, a la novela naturalista y a la novela mágica. Además de ser una de las selecciones literarias por excelencia en el género del llamado romanticismo tardío, Madame Bovary, constituye uno de los puntos de referencia para el movimiento del realismo.
No obstante, la historia también se halla estrechamente unida a lo que se conoció como la novela alegórica, dado que más que una novela de romance que terminará en el suicidio de su protagonista femenina y en la muerte por decepción amorosa, o pena moral, de su protagonista masculino es también una crítica a la sociedad burguesa del siglo XIX, posterior a la revolución francesa y al gobierno absolutista de Napoleón en Francia.
En tres partes, con una increíble agudeza literaria, Gustave Flaubert nos muestra su punto de vista sobre la vida de la sociedad de alto rango en la Francia del temprano siglo XIX, al casar al personaje principal con alguien que nada le ofrece más que exhibirla como si fuese un trofeo y al encontrar en un estudiante de leyes, con quien tendrá una cruel y triste historia, lo que siempre buscó, pero que al final, no la llevará a nada más que a su muerte. Madame Bovary, es pues más que una novela, un retrato fiel y un paradigma para la literatura realista y universal y para la filosofía francesa de los siglos XIX a XXI.
Considerada unánimemente una de las mejores novelas de todos los tiempos, Madame Bovary narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. Al hechizo que ejerce la figura de la protagonista hay que añadir la sabia combinación argumental de rebeldía, violencia, melodrama y sexo, «los cuatro grandes ríos», como afirmó en su día Mario Vargas Llosa, que alimentan esta historia inigualable. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Hoy existe el término «bovarismo» para aludir aquel cambio del prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión. Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.

3 comentarios:

  1. Cuando elegimos "Madame Bovary" como libro de lectura en el club, estaba muy contenta de empezar con este clásico de la literatura, en mi lista de libros pendientes de leer. Sin embargo, no me ha parecido para tanto. No sé si a alguien más le ha pasado pero le cogí manía a la protagonista... no me alegré de que se muriera, pero tampoco me dio ninguna pena. Normalmente, con el/la protagonista de alguna novela se suele crear un vínculo en el que te alegras, ríes, lloras o sufres según lo que le pasa, pero no me sucedió en este caso.
    Claro está que para enteneder esta obra de mediados del s. XIX hay que comprender la sociedad y forma de pensar de la época, debió de ser un relato muy fuerte para aquella sociedad romántica y puritana.
    Emma me parece un personaje egoísta que sólo piensa en derrochar y aparentar. También es muy melodramática con delirios de grandeza... una "Antoñita la fantástica". Me da mucha pena Charles, aunque es un pusilánime. Y sobre todo su hija Berthe.
    Ya desde cierta perspectiva, habiendo leído el libro y el post, podemos analizar más friamente la novela en sí. Es importante señalar, como podemos leer en el post del blog, que esta novela "cambia el prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión". Y menos mal que fue así, porque sino seguiríamos con los cuentos de las princesas que vivieron felices y comieron perdices.
    Fany

    ResponderEliminar
  2. Para mí, también era uno de esos libros que tenía pendiente de leer. Un clásico del que oyes hablar pero no sabes muy bien con qué te vas a encontrar. Su lectura la he vivido en diferentes fases, primero lo cogí con muchas ganas pero la historia no me acababa de enganchar, me pareció muy banal y simple; después lo tuve un poco aparcado y más o menos hacia la mitad, con la entrada en escena de nuevos personajes, volví a recuperar el ritmo; y finalmente, he de confesar que estaba deseando acabarlo.
    Es cierto que hay que entender el contexto en el que su autor, Flaubert escribió la novela, la sociedad de la época, la cultura, el papel de la mujer..., para comprender por qué Madame Bobary es una obra de referencia del realismo. Porque hoy día creo que sería difícil que fuera considerada una novela destacada, aunque quedan muchas cosas por cambiar.
    Emma es una mujer insatisfecha, egoísta -como dice Fany- preocupada por aparentar y que realmente, me da pena porque en ese afán por cambiar de vida no es feliz y no es capaz de valorar lo que tiene (por ejemplo, me causa mucha tristeza la actitud que mantiene con su hija). También creo que no es capaz de amar en plenitud, ya que siempre está buscando algo más, como una salida a su ‘triste’ vida.
    En cuanto al lenguaje, como en algún momento hemos comentado fuera del blog, es sencillo y se lee fácilmente, aunque contiene muchas palabras ‘nuevas’. Así que, siempre se aprende algo con su lectura ;-).

    ResponderEliminar
  3. ¡¡Ay Madame Bovary!! ¡¡Cuántos suspiros innecesarios!!
    Solo hay una cosa que me ha gustado del libro y es el grito representativo de una mujer del S.XIX por querer escapar de las garras de lo doméstico, de lo privado, de las cosas de su casa, de sus labores… Ya sabemos cómo vivían las mujeres de la época. Las que tenían pocos recursos y venían de familias más pobres ni siquiera tenían la opción de poderse permitir el lujo de soñar; y las que tenían una clase social un poco más acomodada (no demasiado), como es el caso de esta dama, podían darse ciertos “lujos” y caprichos, siempre soñando con que su posición iba a mejorar. Aparentar ante todo. Esta opinión no es ni muy científica ni está contrastada con datos históricos pero las novelas y las películas ambientadas o datadas en esta época así me lo han hecho creer (¿será este otro signo de nuestra sociedad machista al caricaturizar así a nuestras mujeres ancestras?). Sea como sea, el caso es que la Madame protagonista así se comporta. Delirios de grandeza, despilfarro y consumismo absurdo, mentiras y continuos y angustiosos vaivenes emocionales. Habría que analizar en profundidad el origen de este desastre afectivo y emocional pero, sin duda, creo que uno de los elementos importantes que hacen que esta mujercita se comporte así es, como ya he mencionado más arriba, la sociedad que la rodeaba en la cual, tenía que cumplir unos cánones propios de su género y de su alcurnia. Y por eso salió huyendo como podía. Y ¡ojo! que no estoy criticando las relaciones extramatrimoniales, ni mucho menos, voy más a los comportamientos caprichosos.
    Y en todo esto, ¿cuál es el papel que representa Charles Bovary? Pues parece que los roles se cambian y, aunque él siga realizando las acciones propias de un hombre (trabaja duro, está todo el día fuera de casa y es el que mantiene la economía familiar), es él el engañado, el que no se entera de la doble vida de su mujer, el que lo da todo por ese amor perdido (ni siquiera sabe que está perdido)… En fin, que me ha gustado este cambio de roles.

    A parte de esta reflexión con perspectiva de género (parece que siempre voy a lo mismo); el resto de esta tragedia “a la griega” ha pasado sin pena ni gloria por mis manos. Demasiado descriptiva y lenta en algunos pasajes, para mí gusto.

    Y esta frase que rescato, describe el sentimiento de toda la obra:

    "En el fondo de su alma, sin embargo, esperaba un acontecimiento. Así como los marineros en desamparo, paseaba sobre la soledad de su vida con ojos desconsolados, buscando a lo lejos alguna vela blanca en las brumas del horizonte."

    ResponderEliminar